Reflexiones a partir del caso “Wow Air”

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Buenos Aires, ARG.- Luis Alejandro Rizzi, desde Buenos Aires.- Javier Gándara es el director de la Asociación de líneas Aéreas de España (ALA de España) y decía días pasados algo sobre lo que nosotros venimos martillando desde antaño: “…al final, cada ciudad y cada destino tiene que trabajar en el atractivo. Y si trabaja en el atractivo, vendrá gente de todo tipo…”

Con esto quiero decir que  los destinos no dependen de la existencia de líneas aéreas nacionales o extranjeras, y en esto tiene que ver mucho las facilidades que genera  internet y esta nueva cultura que  se viene desarrollando, como lo decía Gándara, la gente busca destinos y luego siempre encuentra el modo de llegar.

Me contaba hace unos meses un profesional del turismo que  comenzó a desarrollar a partir de hace unos quince años destinos como Vietnam, Islandia, Filipinas y Singapur debido a la demanda de sus clientes, y que eso lo obligó a buscar cómo llegar del modo más directo.
Imagínate, me decía, no hay vuelos directos y no tendría sentido hoy día que los hubiera porque la demanda si bien crece, aún no justificaría la existencia de vuelos regulares. Había que buscar las combinaciones más directas y en lo posible con no más de dos escalas.

Luego me acotó que cree que nunca llegó a esos destinos, salvo el caso de Singapur, recurriendo a líneas aéreas locales de esos destinos.

En este momento si a Venezuela, República Dominicana, Sudan, Irán o Siria volaran todas las líneas aéreas disponibles, es probable que solo uno cada un millón eligiera esos destinos, por la sencilla razón que a pesar de estar muy conectado, no tiene  atractivo para nadie, salvo para la colonia de masoquistas unidos.

Lo que desarrolla al destino turístico no es la conectividad, sino su atractivo propio, y una vez que este es conocido la conectividad viene por añadidura, como dice un pasaje de los Evangelios.

Leíamos en  “El Economista”  que el Banco Central de Islandia prevé que la economía se contraerá un 0,4%, porcentaje mínimo, frente a una previsión de crecimiento de 1,8 de su PBI que es la mitad de los beneficios de Apple del pasado 2018. “Este deterioro, decía el Banco Central, en las perspectivas de crecimiento se debe principalmente a una contracción en el turismo y a la reducción de las exportaciones de productos marinos debido a la menor captura de capelán”. Si bien el título de El Economista asocia esa caída a la quiebra de WOW AIR, lo cierto es que el Banco Central se refiere a otras causas. Ahora bien, si esa empresa quebró y el turismo era próspero, significa que no hay relación de causa y efecto o efecto y causa. 

En la nota hay otra reflexión que aclara que: “Las empresas que alcanzan un tamaño importante a nivel europeo o global (pero que tienen gran parte de sus operaciones en Islandia) pueden tener una influencia excesiva sobre la economía de la isla, para bien o para mal”

En el caso no sabemos si WOW AIR estuvo para bien o para mal, pero lo cierto es que no era una empresa sustentable y en una economía con un PBI de u$s 30.000 millones y un PBI per capita de u$s 55.000, cae de maduro que su inviabilidad económica pudo haber incidido negativamente en la economía de la isla.

Del informe de su Banco Central parecería que más bien Islandia está padeciendo un ciclo descendente temporario, habrá una caída del desempleo de 0,7/0,8 puntos, la inflación descenderá casi un punto, 3,4 no parece ser un índice aceptable,  se estuvo trabajando en reducir deuda, recomponer reservas y la economía sigue siendo resistente.

Ocurre que para países como Argentina cuya moneda se devaluó en 18 años un 4.400%, la inflación de los ultimo diez años fue del mil por ciento y Aerolíneas Argentinas según números que nos brindó Aviacion News nos costó desde 2008 solamente u$s 6.000 millones, es obvio que hubiéramos subsidiado a WOW AIR y cuanta línea aérea vuele en el mundo perdiendo dinero.

En todo esto hay una gran falacia y es la de hacernos creer que el transporte aéreo puede ser sustentable con el actual nivel tarifario y el exceso de oferta.

Hoy es virtuoso que una línea aérea cobre por emitir un billete, elegir asiento o por llevar equipaje, esos costos deberían formar parte del precio del billete, salvo que el equipaje exceda de un máximo predeterminado. Uno de los adicionales que considero válidos es el de la venta de meriendas y bebidas a bordo, salvo que existieran tarifas optativas que los incluyan.

Imaginemos que vamos a un restaurante y nos cobraran un adicional por usar tenedor, otro por el cuchillo, por cuchara y cucharita otro por cada vaso o copa que usemos, por servilleta, por comida caliente, mantener fríos los helados, por cada silla y un derecho por ingreso.

Pongo este ejemplo para mostrar al absurdo al que está llegando el transporte aéreo ya que la mayoría de las líneas aéreas tienen números rojos, las que tienen azules parecen más bien ganancias solo financieras, caso Ryanair.

En una palabra, el “low cost” es un sofisma, y como todo sofisma es una enfermedad del intelecto que obviamente beneficia a unos muy pocos genios que en la intimidad se nos ríen en nuestro propio rostro.

Para mostrar el nivel con que se regula el transporte aéreo, la Corte suprema de Chile rechazó el JBA suscripto entre LATAM y AA, con  lo que me convence que el Guillo (para los amigos) Dietrich al fin de cuentas no es tan malo…hay mucho peores…

No se imagina la Corte Chilena el daño que le ocasiona a su gran empresa multinacional y el privilegio que concede a los agentes…

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