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mayo, miércoles 5, 2021

China comienza en solitario el montaje de su primera estación espacial tripulada

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Atalayar / Juan Pons. Estará completada a finales de 2022 y permitirá alojar astronautas de países en vías de desarrollo en los que Pekín tiene intereses estratégicos. China va camino de ver cumplido el sueño de construir alrededor de la Tierra su primera estación espacial con tripulación permanente.

El presidente Xi Jinping ha dado su visto bueno a la fase final del proyecto que inicia la construcción de la que será la vivienda que inaugura la presencia continuada en el espacio de astronautas chinos, también llamados taikonautas. Cuando esté concluida en los últimos meses de 2022 se convertirá en uno de los principales símbolos externos del poderío de Pekín.

El 29 de abril, en torno a las 05:00 de la madrugada, hora peninsular española, desde el centro espacial de Wenchang, al sur del país, ha despegado el cohete Larga Marcha 5B, el de mayor capacidad de todos los vehículos chinos de lanzamiento y desarrollado para transportar pesadas y voluminosas cargas. En su interior alojaba el módulo cilíndrico Tianhe ‒Armonía Celestial en español‒, que con sus 16,6 metros de longitud, 4,2 de diámetro y una masa al despegue de 22,5 toneladas, es la mayor infraestructura jamás construida en China y posicionada en órbita.

China se embarca en levantar en solitario un complejo espacial porque su presencia fue rechazada por Estados Unidos para formar parte del conjunto de naciones del mundo que desde noviembre de 1998 han dado forma y vida a la Estación Espacial Internacional o ISS, acrónimo en inglés de International Space Station. Desde aquel entonces, los mandatarios chinos han estado dando pasos firmes para levantar su propia estación orbital tripulada y demostrar al mundo entero que disponen de la tecnología, los conocimientos y la financiación para hacerlo por sí mismos.

Denominada Tiangong ‒que en español significa Palacio Celestial‒, la vivienda no va a tener las dimensiones de un campo de futbol de la ISS, pero será de su exclusiva propiedad y servirá para llevar a la órbita a astronautas de países en vías de desarrollo, en los que China tiene intereses estratégicos, una vía inteligente para aumentar su influencia en los cinco continentes. Es muy posible que Pakistán, aliado histórico de China, sea el primer país en enviar un nacional a bordo. O quizás Rusia, en función del estado de sus relaciones diplomáticas.

Estará completada en 20 meses

La estación tendrá forma de “T”, con su eje principal en el módulo que ahora se ha lanzado. A su alrededor se posicionarán otras dos grandes laboratorios cilíndricos que totalizarán alrededor de la 66 toneladas. No obstante, junto con las astronaves tripuladas y de reabastecimiento logístico que se acoplarán al complejo orbital se conformará una infraestructura que llegará a alcanzar en torno a las 100 toneladas.

La estación que ha comenzado a tomar forma orbitará la Tierra a una altura comprendida entre los 340 y los 450 kilómetros. Para conseguirlo, cuenta con dos plantas de propulsión, que se activan de forma automática para elevar la órbita del conjunto de la infraestructura y compensar su progresiva caída por la pequeña atracción de la Tierra. Concebida para permanecer una década en funcionamiento, es muy posible que pueda alcanzar los 15 años de vida, siempre que los técnicos chinos comprueben que se mantienen las condiciones para la supervivencia de sus inquilinos. 

Dispondrá de capacidad para albergar de forma permanente hasta tres astronautas, que normalmente se relevarán en rotaciones de seis meses. También podrá alojar a otras tres personas en visitas por un corto periodo de tiempo. La labor principal de todos ellos consistirá en realizar proyectos científicos y tecnológicos en los campos de la supervivencia, la biología, la física de fluidos, la combustión y las ciencias de los materiales en condiciones de microgravedad. Los experimentos internacionales han sido coordinados por la Oficina de las Naciones Unidas para Asuntos del Espacio Ultraterrestre (UNOOSA).

Para tener completada Tiangong a finales de 2022, los planes del diseñador jefe del programa espacial tripulado de China, el profesor Zhou Jianping son lanzar un total de 11 misiones en los próximos 20 meses. “Debemos asegurar el éxito de cada una de ellas como prueba de la gestión, tecnología y altas capacidades de nuestra organización”, ha destacado.

La primera misión en dirigirse al complejo orbital será la nave de reabastecimiento Tianzhou 2 de 13,5 toneladas, que despegará el 20 de mayo para trasladar oxígeno, combustible, repuestos y víveres con destino a la primera tripulación de dos o tres astronautas, cuya llegada está prevista para el 10 de junio en la astronave Shenzhou 12. 

Dos complejos habitados alrededor de la Tierra

La labor del primer equipo en acceder al interior de Tiangong será verificar su buen estado y funcionamiento y permanecer a bordo hasta septiembre, para batir el récord chino de permanencia en el espacio, que está en 33 días. El acoplamiento de los dos módulos laboratorio que completarán el proyecto orbital no está programado hasta mediados de 2022.

El proyecto espacial chino convivirá alrededor de la Tierra con la Estación Espacial Internacional, cuyo volumen habitable es de un millar de metros cúbicos, el equivalente a dos amplias casas de tres habitaciones y unas diez veces mayor que el de Tiangong cuando esté terminada. De 420 toneladas y más de una docena de módulos, la construcción de la ISS comenzó en noviembre de 1998 con la principal aportación material y financiera de Estados Unidos, Rusia, Canadá, Europa y Japón.

Situada a una altura entre 335 y 460 kilómetros de la Tierra, comenzó a ser ocupada en noviembre de 2000 y desde entonces no ha quedado vacía  jamás. Su tripulación habitual está compuesta por siete astronautas, de los que actualmente cuatro son norteamericanos, dos rusos y uno japonés. En los últimos seis días han llegado a convivir 11 personas ‒el máximo permitido‒ debido a la llegada de los integrantes de la capsula tripulada Dragón 2 en pruebas, que transportaba otros dos astronautas de la NASA, un japonés y un francés.   

China ya tiene experiencia en posicionar infraestructuras en el espacio y trabajar a bordo de ellas. Lo ha hecho en dos ocasiones. El 29 septiembre de 2011 situó a unos 370 kilómetros de altura el laboratorio Tiangong 1 de 8,6 toneladas, un solo módulo presurizado habitable de 15 metros cúbicos. Fue visitada por las capsulas Shenzhou 9 y 10, cada una con tres astronautas, que realizaron experimentos a bordo por unos días a mediados de 2012 y 2013, respectivamente.

A partir de ese momento quedó vacía y el Centro de Seguimiento de Pekín perdió su control. Al final reentró en la atmósfera terrestre y sus restos cayeron el 2 de abril de 2018 en aguas del Pacífico Sur. El 15 de septiembre de 2016 se había posicionado en órbita la Tiangong 2, semejante a la anterior, en la que solo atracó una capsula tripulada con dos astronautas, que trabajaron en su interior casi un mes y luego la abandonaron. Fue desorbitada de manera controlada en julio de 2019. Conviene recordar que China se convirtió en octubre de 2003 en la tercera nación en llevar seres humanos al espacio con sus propias astronaves y hoy es la segunda potencia espacial mundial.

SourceAtalayar
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