KLM y Lufthansa desmienten a los expertos:¡se puede volar en la nube!

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TMA inspeccionando motorLos pilotos de la aerolínea holandesa de bandera KLM y los de la germana Lufthansa han abierto el debate: sus pruebas parecen demostrar que, a pesar de la nube de cenizas volcánicas proveniente de Islandia, se puede actualmente volar en Europa, con las debidas precauciones. "KLM-Air France ha mantenido contacto desde el pasado jueves con algunas de nuestras aerolíneas aliadas, como la estadounidense Delta Airlines, y ellos nos han dicho que las medidas que han tomado los europeos son totalmente ridículas, se están riendo de nosotros en nuestra cara", asegura.

Hoy mismo, tanto KLM como Lufthansa volverán a repetir las pruebas con dos modelos diferentes de aparatos. La holandesa con Boeing-737 y la germana con Airbus-320, según anunciaron portavoces de ambas empresas.

Con ello, los pilotos han puesto en entredicho las teorías más alarmistas de los expertos y también han cuestionado la necesidad de paralizar el tráfico aéreo en el norte de Europa.

La medida de "cielos cerrados" debido a la nube de ceniza ha afectado a más de 100.000 pasajeros y generado pérdidas económicas de al menos 600 millones de euros (cerca de 900 millones de dólares), según Eurocontrol, la agencia europea de gestión del tráfico aéreo, con sede en Bruselas.

La prueba (sin pasajeros) realizada este sábado por un aparato Boeing 737-400 de KLM se realizó a una altitud un poco más baja que la de "crucero", momento en el cual el avión queda estabilizado, normalmente fijada entre 10.000 y 11.000 metros.

"La prueba se realizó, sobre el espacio aéreo holandés, entre unos 9.000 metros y 10.000 metros y no hubo ningún problema", aseguró hoy Peter Hartman, directivo de KLM, en declaraciones a la radio pública holandesa NOS. La misma prueba se repetirá hoy, aseguró, a petición de la Unión Europea (UE).

También un avión Airbus-320 de la aerolínea germana de bandera Lufhtansa realizó esa prueba y tampoco se detectaron problemas: ni vibraciones anómalas del fusejale, ni lecturas erróneas de los instrumentos, ni síntomas de combustión anómala en las turbinas.

Hartman va mucho más allá en sus críticas: se atreve – abiertamente- a calificar de "ridículas" las teorías sobre la "peligrosidad extrema" de la nube volcánica para la navegación aérea.

"KLM-Air France ha mantenido contacto desde el pasado jueves con algunas de nuestras aerolíneas aliadas, como la estadounidense Delta Airlines, y ellos nos han dicho que las medidas que han tomado los europeos son totalmente ridículas, se están riendo de nosotros en nuestra cara", asegura.

Según cálculos de Eurocontrol, cada día se pierden cerca de 150 millones de euros en Europa por el cierre del espacio aéreo de numerosos países.

Así que, desde la erupción del volcán islandés "Eyjafjalla", el jueves pasado, el montante (medio) que la economía europea ha perdido en concepto de "nube volcánica" se elevaría a 600 millones de euros (900 millones de dólares).

Además, según admite el directivo de KLM, no sólo las aerolíneas estadounidenses "se están burlando de Europa, también la agencia espacial estadounidense NASA ha dicho que son totalmente exageradas las medidas de cierre del espacio aéreo europeo".

"El único riesgo para los motores de los aviones es volar al lado del volcán, justo pegados a él. Nuestros pilotos lo acaban de demostrar. Europa ha vuelto a caer en la trampa del alarmismo", afirma.

"Los pilotos de KLM no son ni 'kamikazes' (pilotos suicidas japoneses durante la Segunda Guerra Mundial) ni tampoco ases de la aviación, como el Barón Rojo (el piloto alemán Manfred von Richthofen, héroe de la Primera Guerra Mundial)", explica. "Estamos orgullosos de haber demostrado, junto a nuestros colegas de Lufthansa, que todo esto ha sido una verdadera patraña".

Numerosos expertos habían especulado con que, debido a la ceniza volcánica en suspensión en la nube, situada a cerca de 10.000 metros sobre el cielo europeo, los reactores podrían pararse en seco (si se atraviesa la nube).

También habían especulado con que las sondas "pitot" (que miden la velocidad y la presión atmosférica, instaladas en el exterior del fuselaje de los Airbus) podrían "volverse locas" y facilitar datos erróneos.

Si se verifican todos los datos de las pruebas, al igual que ocurrió con la "pandemia" de gripe A, causada por el virus H1N1, Europa se habría tropezado dos veces con la misma piedra.

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