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julio, viernes 12, 2024

La «tasa climática» de Lufthansa podría encarecer sus billetes hasta en 72 euros

Lufthansa sostiene que no podrá soportar los costes adicionales cada vez mayores derivados de las exigencias climáticas.

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Aviación Digital, Sp. – El Grupo Lufthansa anuncia una tasa por costes medioambientales. El recargo pretende cubrir el coste de las exigencias medioambientales reglamentarias y podría ascender a los 72 euros por trayecto. Así, la compañía traslada este extra directamente al pasajero que pagará muy cara la transición verde impuesta por Bruselas.

La tasa incluye la cuota del 2% para combustible de aviación sostenible (SAF) de vuelos que salgan desde la UE a partir de 2025, ajustes al Sistema de Comercio de Emisiones comunitario (EU ETS), y el Plan de compensación y reducción de carbono para la aviación internacional (CORSIA).

Lufthansa sostiene que no podrá soportar los costes adicionales cada vez mayores derivados de las exigencias climáticas. Por ello, traslada parte de estos costes al consumidor por medio del nuevo Recargo por Costes Ambientales.

El pasajero pagará el pato

La transición ecológica en el sector de la aviación es muy cara. El precio del SAF es entre 3 y 5 veces más alto que el del combustible habitual. Las aerolíneas son las primeras perjudicadas pero, como ha hecho Lufthansa, solo tienen que trasladar ese gasto extra a los viajeros. Los pasajeros han visto cómo el precio de los vuelos se ha encarecido en un 30% entre 2021 y 2023.

Sin embargo, la transición ecológica no es el único factor que provoca la subida de precios. A esto se le suma la crisis de producción de aeronaves que afecta ligeramente a Airbus y con dureza a Boeing. Menos aviones, menor oferta, igual o mayor demanda y por ende precios elevados.

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1 COMENTARIO

  1. Las imposiciones de Bruselas son exageradas, y añaden como un agravante la crisis de las fabricantes de aeronaves, donde realmente allí es donde radica gran parte el cuello de botella que han creado; ya que es muy poco el esfuerzo de ellos en comparación con la subida del pasaje aéreo, que decanta en los pasajeros; obliguen a los constructores de motores a bajar la producción con uso de combustible fósil, antes de llevar los gasto a los pasajeros. Su estructura de costo solo se ajustará para asegurar las ganancias o la rentabilidad pero es muy bajo el impacto que produce ese aumento en reducir la contaminación ya que las aerolíneas son meros usuarios; por lo que Bruselas debe exigir a los fabricantes que pongan todo su esfuerzo en producir motores con uso de SAF, y luego aumentar la producción de aviones, retirando los de combustible fósil, y de esta forma aumentar el billete de vuelo, esta es la dirección correcta no lo que están haciendo.

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