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septiembre, domingo 26, 2021

El avión más grande y pesado que fue capaz de aterrizar y despegar en un portaaviones

Un KC-130F Hercules de la US Navy hizo esa hazaña en 1963 en el USS Forrestal

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@DefensaAviacion.- En noviembre de 1963, la Armada de Estados Unidos decidió hacer unas de las pruebas más asombrosas que se han hecho sobre un portaaviones. La idea era buscar qué avión de transporte sería adecuado para suministrar material a este tipo de buques, y se les ocurrió probar con un Lockheed KC-130F Hercules. 

Para los que no conozcan el famoso modelo, se trata de la versión de reabastecimiento en vuelo de un avión de transporte con cuatro motores turbohélices. Mide casi 30 metros de largo y 40 metros de punta a punta de las alas. Este avión es famoso por su capacidad para aterrizar y despegar en pistas cortas y poco preparadas.

El aparato seleccionado para la prueba fue un Hercules de la US Navy, con numeral 798 y número de construcción 149798, perteneciente al Primer Escuadrón de Apoyo Logístico de la Flota (VR-1). El buque elegido fue el USS Forrestal (CV-59), un portaaviones que fue cabeza de su clase y que tenía 325 metros de eslora, capitaneado entonces por Dick H. Guinn. El piloto que intentaría llevar a cabo esa hazaña fue un aviador naval, el Teniente James H. Flatley III, que pilotaría el avión acompañado por el Teniente Comandante W.W. “Smokey” Stovall y el Mecánico de Aviación de 1ª Clase Ed Brennan.

El Lockheed KC-130F Hercules despegando del portaaviones USS Forrestal

El día elegido para las pruebas fue el 8 de noviembre, y tendrían lugar en el norte del Atlántico, a 500 millas náuticas (unos 930 kilómetros) de la costa de Massachusetts. La cubierta de vuelo del USS Forrestal fue despejada de otras aeronaves para evitar posibles colisiones debido al gran tamaño del KC-130F.

Hay que señalar que la prueba fue un completo éxito, ya que el KC-130F fue capaz de aterrizar sin utilizar los cables de apontaje que se utilizan para detener a los cazas embarcados cuando toman en la cubierta de vuelo. De hecho, el Hercules fue apodado “Look ma, no hook” (Mira mamá, sin gancho), ya que no necesitó usar el gancho de apontaje que emplean los aviones navales al aterrizar en portaaviones.

Además, el KC-130F también fue capaz de despegar sin recurrir a las catapultas de vapor del portaaviones, que sirven para lanzar a los aviones embarcados en las operaciones aéreas. Eso indica el formidable avión que es el Hercules, y también lo hábiles que fueron sus tripulantes. pRa seguir leyendo pulse aquí.

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