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diciembre, martes 6, 2022

La crisis de Ucrania impulsa el programa del futuro sistema aéreo de combate europeo FCAS

Alemania y Francia retrasan su cumbre bilateral de octubre para relanzar sus grandes programas de cooperación militar

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El canciller alemán Scholz y el presidente francés Emmanuel Macron, aparcan sus diferencias y han decidido retrasar su cumbre bilateral del 26 de octubre para acudir a su encuentro anual con los deberes del FCAS hechos.

Juan Pons /Atalayar.- El presidente Emmanuel Macron y el canciller Olaf Scholz han dado un puñetazo en la mesa y han llamado al orden a los líderes de sus respectivas industrias aeronáuticas. Quieren que resuelvan de manera inmediata sus diferencias y echen de nuevo a volar el FCAS, el programa del Futuro Sistema Aéreo de Combate, en el que también participa España.

El Canciller Alemán Scholz y el presidente francés Emmanuel Macron

El FCAS se encuentra paralizado desde hace más de un año por las serias discrepancias entre los intereses del fabricante de aviones francés Dassault Aviation, personificados por el presidente ejecutivo de la compañía desde 2013, Eric Trappier, de 62 años, y los de su equivalente alemán, Michael Schoellhorn, de 55 años, que capitanea Airbus Defence and Space GmbH desde julio de 2021. 

La disputa que impide firmar el contrato industrial y que obliga a mantener en suspenso los trabajos en los nueve pilares tecnológicos en que se subdivide el programa FCAS tiene un motivo fundamental: el rechazo de Trappier a compartir la información del sistema de control de vuelo y las tecnologías furtivas. Contratista principal para el desarrollo del nuevo avión, Dassault se escuda en su postura alegando que no desea intromisiones de Airbus en la gestión de su labor como máximo responsable del futuro caza.

Pero todo apunta a que la solución está en vías de llegar en pocos días. Emmanuel Macron y Olaf Scholz han decidido retrasar su cumbre bilateral del 26 de octubre para acudir a su encuentro anual con los deberes del FCAS hechos. También con acuerdos ya cerrados en otros programas militares comunes de gran relevancia para la defensa, la economía y la creación de nuevos puestos de trabajo en ambas naciones, en especial para Francia. 

En el nuevo Ejecutivo galo encabezado desde mayo por la primera ministra Elisabeth Borne, el presidente Macron dio el visto bueno al cambio de su ministra de Defensa, Florence Parly, por Sébastien Lecornu. Coronel de la Gendarmería Nacional en la Reserva y político pragmático, ya era desde 2020 el titular de la cartera de Ultramar en el gobierno del primer ministro Jean Castex.

El presidente de la Republica también ha concedido su plácet al relevo del jefe de la poderosa Dirección General de Armamento, el ingeniero general Joël Barre, de 67 años, que desde agosto de 2017 era el compositor de la música y letra de la política industrial de defensa francesa. Su sustituto a partir del pasado 31 de julio es Emmanuel Chiva, de 53 años, un ingeniero civil, doctor en biomatematicas, especialista en inteligencia artificial y biomimetismo, que desde que fue designado para el cargo ha estado componiendo una partitura para interpretar a dos manos al piano con sus socios alemanes. 

La fecha del Consejo ministerial franco-alemán no se anunciará hasta que los noveles ministros de defensa, Sébastien Lecornu, de 36 años, y Christine Lambrecht, de 57, comprueben que Eric Trappier (Dassault) y Michael Schoellhorn (Airbus Alemania) han solventado sus desacuerdos. Con el arreglo bajo el brazo, será posible cantar éxito y salir sonrientes en la fotografía de familia en la fachada del palacio de Fontainebleau, a unos 60 kilómetros al sureste de París, donde se celebrará la cumbre bilateral.

En esencia, el encaje de bolillos entre las dos posturas confrontadas será posible si Dassault permite que Airbus tenga mayor presencia en lo relativo a los controles de vuelo y la tecnología invisible a los radares. Por parte de las filiales alemana y española de la corporación europea, tendrán que conceder a Trappier una mayor participación industrial en otros pilares tecnológicos del programa, por ejemplo, en la nube de combate y los drones que acompañan y envuelven al FCAS.

Yo quiero materiales que vuelen, rueden y estén disponibles en el mercado, no desarrollos de soluciones europeas que, al final, no funcionan

Inspector General de la Bunderwehr Eberhard Zorn

París ha tenido que recoger el guante lanzado el 12 de septiembre por el Inspector General de la Bundeswehr ‒equivalente al Jefe del Estado Mayor de la Defensa en España‒, el general Eberhard Zorn, ante el Consejo Alemán de Relaciones Exteriores del Parlamento alemán. “Yo quiero materiales que vuelen, rueden y estén disponibles en el mercado, no desarrollos de soluciones europeas que, al final, no funcionan”, estuvo categórico el general Zorn. De urgencia, los ministros Lecornu y Lambrecht se reunieron en Berlín el 22 de septiembre para limar asperezas, camuflados por la actualidad de la guerra de Ucrania.
 
La industria de defensa española espera con impaciencia que Eric Trappier y Michael Schoellhorn se avengan, para poder reiniciar sus trabajos en firme, paralizados desde el verano de 2021, y solo en cierta medida mantenidos mediante pequeños contratos nacionales. La secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce, ha confirmado en fechas recientes ante los diputados de la Comisión de Defensa del Congreso que en el presupuesto de 2023, “para el FCAS se contempla una partida de 525,69 millones de euros” y en I+D+i “se acaban de adjudicar a Indra contratos por 17 millones y a Airbus España por otros 14,7”.

Más espinas en la senda de la cooperación militar franco-alemana

El programa FCAS tiene enormes implicaciones para fortalecer la soberanía industrial, tecnológica y de defensa de Alemania, Francia y España. Las tres naciones firmaron el 30 de agosto de 2021 en París el llamado Acuerdo de Implementación número 3. El documento fue suscrito por las ministras Florence Parly (Francia) y Annegret Kramp-Karrenbauer (Alemania) y la secretaría de Estado de Defensa española, entonces Esperanza Casteleiro, ninguna de ellas ya ocupando tales cargos.

El citado Acuerdo de Implementación abría de manera oficial la puerta a las fases 1B y 2 del FCAS, que debían comenzar en la segunda mitad de 2021 con el desarrollo de los planes tecnológicos industriales necesarios para desarrollar diferentes demostradores. Debía culminar en 2027 con el vuelo de un primer avión demostrador. Pero las desavenencias Airbus-Dassault lo han paralizado. Ahora hay confianza en alcanzar el anhelado acuerdo y despegue, lo que conlleva modificaciones en el calendario.

Pero hay más proyectos importantes en discordia. También se encuentra bloqueado el mayor programa de armamento terrestre entre Alemania y Francia ‒en el que no participa España‒, que es el carro de combate del futuro o MGCS ‒acrónimo de Main Ground Combat System. Las tensiones se producen entre la compañía francesa Nexter y la alemana Rheinmetall, a pesar de que los ministerios de Defensa de ambos países ya han acordado el concepto inicial de empleo del que está llamado a ser el relevo del tanque francés Leclerc y del alemán Leopard 2

Leopard 2A4. Imagen Defensa & Aviación

Con el Eurodrone encaminado y la presencia de Italia y España, otro programa conjunto que ha caído en picado y que resulta muy difícil que pueda ser rescatado es el Sistema de Guerra Aerotransportado Marítimo o MAWS, acrónimo de Maritime Airborne Warfare System. Su finalidad es encontrar un sustituto único a los aviones Atlantique 2 de patrulla marítima de la Marina Nacional de Francia y los de procedencia norteamericana P-3C Orión de la Luftwaffe. Berlín se ha inclinado por dotarse con una docena de aparatos P-8A Poseidón del constructor norteamericano Boeing y la continuidad del programa está en cuestión.

Macron también quisiera que el canciller Scholz, con el visto bueno del Bundestag, tomara parte en el desarrollo de la configuración Mk-III del helicóptero de combate Tigre que llevan adelante Francia y España. Alemania decidió retrasar su presencia y más tarde no entrar en el programa de modernización, pese a su Ejército de Tierra cuenta con este modelo de aparato. El Consejo de Ministros español autorizó el 21 de diciembre una inversión de 1.185 millones de euros para renovar los Tigre de las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra (FAMET), labor que tendrá lugar en la factoría de Airbus Helicopters en Albacete.

El 2º Jefe de Estado Mayor del Ejército francés, el teniente general Hervé Gomart, ha confirmado que de los 67 helicópteros Tigre que integran la flota francesa, 25 no podrán ser reconvertidos al estándar Mk-III si la Bundeswehr no se implica en el programa con todos o parte de sus 53 Tigre. En breve se sabrá sí finalmente el canciller Olaf Scholz da su brazo a torcer y, además, convence a su Parlamento federal.

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